La foto la tomé en París, en 2006, en un descanso del turista. Mi hijo
está cansado y decide sentarse junto a un escaparate que nos muestra una
curiosa mesa de salón, hecha de cubiertos pegados. Se me ocurrió que recortar
una parte de los cubiertos podría quedar llamativa, sobretodo para la sección
de actualidades, que invita no al descanso sino a estar alerta.
Es el parque Alces de Alcázar de San Juan. Una tarde de otoño salí y tomé la foto
con la intención de buscar fondos para la página web. Al recortar la imagen original
vi que esta esquinita quedaba un poco desenfocada y daba un efecto que me gustó. En todo caso
comunica frío, el frío del otoño.
Esta imagen es parte de una panorámica que quise tomar de la playa de La Caleta de Vélez, en
un atardecer de agosto. Del mar, del rompeolas, lo que más me gusta es ver cómo vuelven una
y otra vez las olas convertidas en espuma. A la vez es la calma y la agitación.
En 2005 fuimos a Grecia con algunos amigos. En el santuario de Apolo, en Delfos, logré esta foto del
follaje de un laurel en flor. Lo bonito del la imagen es ver la luz en las hojas. Aunque nosotros ya
habíamos estado allí, Delfos nos sorprendió como hace siempre con todos los que van a verlo. Debe de ser
uno de los mejores lugares de la tierra para estar.
Se trata de un montón de vigas para traviesas de la línea férrea amontonadas sin uso ninguno.
Vistas así, de lado y con la vaga luz de la tarde, me dieron una impresión fenomenal de abandono,
de que así estarían para el resto de la vida. Caminaba ese día con mi mujer para ver el efecto en
el campo de las inundaciones que la lluvia del día anterior (mayo de 2007) había traído. La imagen
del recorte para la página está tratada con retoques a posteriori.
En verano de 2007, viajamos a Cataluña. Visitamos Figueras, los lugares dedicados al recuerdo
de Dalí, y quisimos ir a la playa de Cadaqués. Una vez allí, nos aventuramos a llegar a la calita
de Port Lligat, donde Dalí tenía su casa. En Port Lligat tomé esta foto del olivo, de forma tan particular
y acompañado por esos bancos vacíos. El conjunto, y más estando en la orilla de la playa, viendo los barcos
anclados a lo lejos, era un tanto daliniano.
Es una foto de prueba de cámara, para ver los resultados en imágenes con distancias cortas y largas. Era un
día de junio, en Linares, bajo un calor de espanto. Debían de ser las 14:00 más o menos y no bajábamos
de los cuarenta y cinco grados. Los chicos se estaban bañando en la piscina que se adivina en la foto.
En pleno invierno, los tilos de la Plaza de Bibrambla de Granada tienen este aspecto. Sus ramas tan negras
tienen, aun a mediodía, un aspecto casi espectral. La hoja que ha quedado atrapada entre el ramaje
parece una prisionera de la maraña, como un internauta queda preso en la red de enlaces web
que lo van llevando de uno a otro sin dejar que escape.
Son las tejas de mi casa. Cuando hicimos la casa, se derribaron unas construcciones sin uso que
ocupaban el solar. Del derribo conservamos una puerta antigua y las tejas árabes, de muy buena calidad.
Las usamos en la casa nueva. Hay gente a la que no le gusta y que prefiere que todo sea nuevo. Algunos
me han dicho que fue un error. Pero yo creo que la casa así ganó personalidad.
No son más que unas cáscaras de avellana sobre un cuaderno abierto. Era una prueba de enfoque que no
salió muy bien. Pero el detalle valía.
En un paseo en primavera por la laguna de Alcázar, nos alcanzó el atardecer. Los patos comenzaban a atreverse a salir a buscar
su comida y muchas aves vigilaban todo lo que hacíamos nosotros. Al volver, estos dos árboles se cortaron contra el cielo apenas
iluminado todavía. A lo lejos, la Sierra de Herencia. La Mancha en estado puro.